jueves, 1 de marzo de 2007

Il ritorno di Verismo in Madrid

¿Qué hacen dos óperas veristas en un blog que dice ser Belcantista? Hasta yo mismo me sorprendo. En cambio, haciendo memoria ya comentaba en la presentación de La Gazzetta que aqui había espacio para todos los estilos, entre los que naturalmente se encuentra el Verismo. Nada nos va a pasar porque por una vez nos manchemos de sangre e ira, siempre musicalmente hablando, ¿verdad?. Nuestro visitante verista viene de la mano de Pietro Mascagni y Ruggero Leoncavallo. Y junto a ellos, sus obras por excelencia: Cavalleria Rusticana y Pagliacci.

El Teatro Real de Madrid presenta a la pareja verista por excelencia después de bastante tiempo de sequía en el que no ha tocado este estilo. Estamos ante dos obras de repertorio, celebérrimas y sobre lo que todo se ha dicho. No obstante, si algo me gusta hacer en cada entrada, es dejar notas sobre la historia de la composición de la ópera y su desarrollo argumental. En esta ocasión, estos comentarios van a ser cortesía de la recomendabilísima web Operamania.

El triunfo de Pietro Mascagni en un concurso de ópera fue lo que permitió que "Cavalleria Rusticana" pasara a la historia tanto por su composición rápida como por el hecho de que el compositor no volviese a triunfar debido, en gran parte, a su carácter anárquico. Ganar en el concurso significó el estreno de la ópera en el Teatro Constanzi de Roma en mayo de 1890. En ese concurso surgió una obra que alcanzó el éxito de público. "Cavalleria Rusticana" le dio fama mundial pero también puso el listón muy alto para el músico de Livorno. La estructura es la de una ópera en un solo acto con intermezzo.

Argumentalmente, la ópera empieza a telón bajado con la interpretación de una serenata que Turiddu canta a una joven llamada Lola. El fragmento en cuestión es parecido al estilo de las célebres "napolitanas". Cuando se levanta el telón observamos una plaza pública vacía con una iglesia con las campanadas repiqueteando y una taberna donde está Mamma Lucia trabajando. La gente va llegando a la plaza para entrar en la iglesia. Una de las personas es Santuzza, novia de Turiddu, que acude a la taberna para poder hablar con Mamma Lucia, madre de su enamorado, ya que lo está buscando. Desde un principio, observamos un poco de reticencias de la madre para responder a Santuzza sobre el paradero de su hijo. Al final, le dice que se ha ido fuera a buscar vino, pero Santuzza no lo cree y lo niega con una actitud celosa. La llegada de Alfio, marido de Lola, propone un tono más jovial que rompe un poco con la tensión, pero sólo es un espejismo. La entrada en la taberna de Alfio y la conversación siguiente confirma a Mamma Lucia que Turiddu no ha marchado a comprar vino, sino que estaba cerca de la casa de Alfio. Fuera de la iglesia, Mamma Lucia le pide a Santuzza que le diga el porqué de hacerle un gesto de callar cuando hablaba con Alfio. Santuzza le explica que Turiddu ha vuelto con Lola, anterior novia de él, y por ello la ha abandonado. Turiddu le ha robado el honor como Lola lo ha hecho con Alfio. La llegada de Turiddu alcanza grandes momentos de tensión a lo largo de todo el dúo. Se observa que él, cada vez, se siente más indignado y ella oscila entre los celos y un amor que siente apagado. Lola aparece y la situación no mejora ya que Santuzza le insinúa "que los que no han pecado deben ir (a la iglesia)" en referencia al romance de Turiddu y Lola. La ruptura entre Santuzza y Turiddu es tan clara que se observa como los ruegos de ella quedan en nada ante él, bastante ofendido, por cierto y sin intención de perdonarla por sus arrebatos de celos. Cuando Turiddu entra en la iglesia, aparece, en mala hora, Alfio llegando a la plaza. Santuzza le revela toda la verdad entre Lola y Turiddu, lo que provoca la cólera del marido mancillado y sus ansias de venganza.

Tras el brillante intermezzo, la gente sale de la iglesia y Turiddu les invita a tomar un sorbo en la taberna mientras canta de forma festiva en honor al vino al tiempo que los aldeanos acompañan con sus vítores. La alegría desaparece con la llegada de Alfio, desafiante, que provoca la marcha de todos los que estaban en la taberna, incluida Lola, preocupada por el tono de voz de su marido. Turiddu muerde la oreja a Alfio como señal de aceptar el desafío y le confiesa que es culpable y "que se dejaría matar como un perro". Alfio le insta a que aparezca "detrás del huerto". El último gran momento de esta ópera es la petición de Turiddu a su madre para que ayude a Santuzza en el caso de que él no volviese. Ante la preocupación de su madre por el tono sombrío de su hijo, Turiddu insiste con gran aflicción, como se percibe en ese "Un bacio, un bacio, mamma, un'altro bacio". Turiddu marcha hacia el duelo y muere. Un grito revela el fatal desenlace y una mujer anuncia la muerte del joven mientras que la orquesta culmina la ópera.

La historia de "Pagliacci" y Leoncavallo es muy similar a la de "Cavalleria Rusticana" y Mascagni: composición de la ópera para un concurso, éxito popular y, por desgracia para sus compositores, fracaso en otros intentos. Fue el sino de la mayoría de compositores de final de siglo XIX tales como estos dos músicos que tratamos, o Giordano (Andrea Chénier y en menor grado, Fedora). Además, hay varias anécdotas que rodearon la composición de I Pagliacci. La historia se basó en hechos reales de los que el padre de Leoncavallo, como juez, tuvo conocimiento. Por otro lado, está la pifia del concurso: éste consistía en la composición de una ópera de un acto pero Leoncavallo erró y presentó su obra con dos actos. Su editor, Ricordi, incumplió su palabra de estrenarla y Leoncavallo acabó por entregarla a Sonzogno, rival de Ricordi, que la estrenó con un éxito total de público. Se representó por primera vez el 21 de mayo de 1892 en el Teatro dal Verme de Milán.

Tras el preludio, Leoncavallo inicia esta ópera con la aparición, a telón bajado, de Tonio, disfrazado de Taddeo en la Commedia dell 'Arte. Es el prólogo. Tonio se presenta ante el público para explicar qué obra van a ver los espectadores y como podrán disfrutar de esta obra que el autor compuso para los hombres, lleno está de amores y odios.

Tras el prólogo, empieza el acto con la llegada de un grupo de payasos a un pueblo, en la festividad de la virgen de Agosto, para representar una obra. La compañía, dirigida por Canio, está formada también por su esposa Nedda, el jorobado Tonio, y Beppe. El recibimiento es acogedor para los payasos, que lo agradecen. Canio anuncia al pueblo que esa noche a las 23 horas hay un gran espectáculo al que nadie ha de faltar.Cuando Nedda baja, Tonio le trata de ayudar pero Canio le da un pequeño golpe mientras que los lugareños le ríen las gracias. Los celos de Canio vuelven a resurgir cuando algún joven le insinúa, sin mala intención, que Tonio, que había rechazado la invitación para tomar algo junto a los compañeros, se quedaba para cortejar a Nedda. La llegada de gaiteros acompañando la comitiva de parejas que van a las vísperas, junto a las campanadas de la iglesia del pueblo, hacen que la gente despeje la plaza. Cuando Nedda se queda sola, se pone a pensar y preocuparse por la actitud celosa mostrada por Canio. Nedda está enamorada secretamente de otro y ese amor que le hace cambiar su discurso para volverlo más alegre. Sin embargo, Tonio no había marchado y estaba observándola. Cuando ella lo descubre, la conversación es punzante por parte de Nedda, que tanto desprecia a él como a sus ridículos intentos de acercarsele. El constante desprecio y la mofa llevan a Tonio a amenazarla de con deseos de venganza mientras que sale de escena.

La llegada de Silvio alegra a Nedda, primero inquieta por la imprudencia, pero el amor vuelve a salir en este dúo... con un espectador terrible, ya que Tonio ha observado que Silvio trata de convencer a Nedda para huir. El dúo es sentido, emocionado, un Silvio implorante, una Nedda deseosa de ser libre que acaba convencida, citándose para medianoche. Esta parte de la conversación ha sido escuchada por Canio, acompañado que regresa acompañado por Tonio y que salta ante la exclamación de deseos de irse para siempre con Silvio por parte de Nedda, lo que hace que el amante huya. Canio se muestra colérico y trata de averiguar el nombre de esa persona que estaba junto a ella pero Nedda calla. La escena es atroz y los compañeros tratan de apaciguarlo ya que la gente está a punto de salir de la iglesia y no debe de ver tal "espectáculo". Tonio trata de tranquilizarlo asegurándole que el amante estará esa noche viendo el espectáculo y le pide que finja.

Por fin llega el inicio de la función. El público llega y la representación comienza. Colombina (Nedda) está en una salita paseando mientras la voz de arlequín implora por su amor. La llegada de Tadeo (Tonio), bufón enamorado de Colombina, nos devuelve, aunque sea de forma jocosa, al primer acto respecto al encuentro de Tonio y Nedda. Arlequín (Peppe) sube y alcanza la ventana de la habitación donde está Colombina y Tadeo y echa al bufón ante las risas del público. El pequeño dúo amoroso-jocoso culmina con las mismas palabras que Nedda dijo a Silvio, lo que acelera la furia en Canio. Su entrada en escena como Pagliaccio es el fin de la ópera. La realidad empieza a sobrepasar a la ficción. Ante el público atónito, que aplaude desmesuradamente ante la increible "actuación" que ante ellos se presenta, Pagliaccio desaparece para que Canio se muestre como tal con una actitud tan despiadada ante Nedda que le exige que revele el nombre de su amante. Nedda trata de seguir con su papel de Colombina y seguir con la comedia pero el intento es infructuoso ya que Canio ya está lleno de ira y dispuesto a matarla. Silvio, que ha sido el único en el público que pensaba que la escena no era de ficción, intenta salvarla pero sólo logra ponerse a tiro de Canio, que también lo mata. Con un terrible e irónico "La commedia è finita", concluye la ópera mientras el telón baja ocultando los cuerpos inertes de los dos amantes.

El registro que os presento es la grabación realizada por un servidor de la retransmisión en directo que Radio Clásica hizo de este díptico verista el pasado 27 de febrero. El sonido es extraordinario:




Vamos a comenzar con los comentarios. Dado que en esta ocasión he tenido la oportunidad de asistir presencialmente a la representación, haré también algunos comentarios sobre la escena de ambas obras. La velada comienza con “Cavallería Rusticana” pero hay que puntualizar que se ve precedida por el Prólogo de “Pagliacci”. Para justificar tal decisión se afirma que dicho Prólogo es en realidad una declaración de principios de toda la escuela verista. Particularmente la decisión no me convence. Es por ello por lo que he optado por situar en mi grabación el Prólogo en el lugar que realmente le corresponde (es decir, antes de "Pagliacci"). Pasando a los solistas, Santuzza corre a cargo de Violeta Urmana. Voz bella y encarnación dramática matizadísima. Es una pena que la dirección escénica le otorgue tan poquísimo movimiento en escena. Tal es la limitación que en ocasiones parece que asistimos a una presentación en concierto y no a una función escenificada. A destacar su “A te la mala pascua”, intensísima y desgarradora. Sin embargo, el celebérrimo “Hanno ammazato compare Turiddu” queda totalmente desangelado, como quien recita un recitativo. Pero no importa: el gran dominio vocal que hace sobre el papel en todos los aspectos referidos a la voz (increíble seguridad en el agudo) unido a su concepción del papel convierten a Urmana en lo mejor de toda la noche. Es una pena que el Turiddu de Vincenzo La Scola no obedezca a este mismo patrón. Se ve muy forzado en todo momento y aunque quiere darlo todo no lo consigue. Si a ello sumamos su amaneramiento dramático en la despedida de su madre junto a una voz que llega cansada al final de la ópera el resultado final es que se echa de menos un Turiddu más idóneo. Afortunadamente el Alfio Marco di Felice, que debutaba el rol, nos quita esta espinita. Voz rotunda, potente, muy bien proyectada, agudo seguro y gran presencia escénica le convierten en un Alfio extraordinario. Viorica Cortez interpreta una Mamma correcta pero su voz acusa un marcadísimo desgaste, sin duda propiciado por lo dilatado de su carrera. Desastrosa la Lola de Dragana Lugovic. Giancarlo del Monaco firma una puesta en escena monótona hasta decir basta y bastante aburrida: un cúmulo de montículos blancos que parece situar la escena en cualquier mina de mármol. Del Monaco, en su idea de hacer más dramática la acción, hace que la Pascua de Resurrección se celebre a la usanza de un Viernes Santo, con procesión de flagelantes y nazareno con cruz a cuestas incluidos (momento que recoge la imagen que ilustra esta entrada). Mientras tanto, Santuzza yace en una madriguera acurrucada. Como ya comentaba anteriormente, el movimiento escénico es muy pobre, algo que colabora más bien poco a crear la imprescindible tensión que una obra verista de estas características debe originar. Al final de la obra, la frase final se otorga a Santuzza y a Mamma Lucia. Si bien puede ser comprensible que la primera califique a Turiddu como “compare”, ¿es el tratamiento que una madre dispensa a su hijo?

"Pagliacci" era esperado con cierto morbo por parte de los aficionados por tener a una debutante María Bayo en el rol de Nedda. Pero María Bayo en realidad no es Nedda: es Colombina. Es característica inherente de la navarra otorgar a sus papeles una pátina de amaneramiento propia de cualquier revista de tendencias y en esta ocasión no ha habido excepción. Vocalmente, María Bayo prefiere ir sobre seguro y realiza continuos apoyos, algo que en ocasiones hace decrecer la tensión dramática (escúchese el enfrentamiento final con Canio). En este aspecto, no consigue que el espectador se zambulla en la ópera, que se estremezca ante su desgracia final, creando pues una indiferencia que resulta ser íntima enemiga de “Pagliacci”. Vladimir Galouzine canta un Canio totalmente rudo, bruto, basto (os remito al diccionario de sinónimos por si quereis aumentar el listado de calificativos). No estaría de más que alguien le explicara a este hombre el significado de la palabra “matizar”. Posee un instrumento enorme, misión imposible que la orquesta consiga taparlo, pero cuesta sudor y lágrimas entenderle una palabra. La voz parece agolparse en la garganta y sale por su boca como el contenido de una botella de gaseosa que, recién agitada, es desprovista de su tapón. Sobre el escenario se muestra en ocasiones sobreactuado, si bien se mete al doscientos por cien en el papel y todo lo que no consigue la Bayo hace que lo sientas Galouzine. Del Tonio de Carlo Guelfi lo único positivo que puedo decir es su adecuadísima vis cómica, con un momento “pollo” durante la pantomima que consigue despertar una sonrisa en el espectador. En cambio, vocalmente la cosa cambia mucho. La voz no es ni bella ni potente, algo que queda muy patente durante el Prólogo, donde la orquesta literalmente se lo come. A su favor, al igual que ocurría con Galouzine, está su prestación dramática, muy metido en faena. En cambio, el Silvio de Ángel Ódena es muy disfrutable. Todo lo que no tiene Guelfi lo posee el español y su interpretación del dúo con Nedda es realmente buena. Muy bien Antonio Gandía en la corta parte de Peppe, que canta la serenata de la pantomima con gran gusto. En lo tocante a la puesta en escena, de nuevo a cargo de Giancarlo del Monaco, decir que afortunadamente es muy distinta a la de Cavalleria. El espectador inerte de toda la acción es un carruaje tirado por un automóvil convertible en escenario en el que se desarrollará la pantomima y dos grandes murales con unos marcos luminosos. Los movimientos escénicos son muy buenos, con un momento bellísimo de gran recogimiento durante el intermedio en el que los payasos se maquillan inmersos en sus pensamientos. Jesús López Cobos hace un buen trabajo con la Orquesta y Coro Titular del Teatro Real de Madrid, a mí gusto mejor en Pagliacci que en Cavalleria.

Y para terminar, aqui os dejo los enlaces a ambas óperas. También teneis un fichero con las entrevistas realizadas en el descanso de la noche por el locutor José Luis Pérez de Arteaga a Jesús López Cobos y Violeta Urmana. A disfrutar de todo, Gazzetistas:

Cavalleria Rusticana
Pagliacci
Entrevistas

3 comentarios:

Ars Operandi dijo...

Gracias por el aporte, lástima que Cavalleria Rusticana se haya borrado del servidor por inactividad. Saludos cordiales.

guia privado dijo...

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