miércoles, 28 de febrero de 2007

Al final, siempre triunfa el amor

Cuando Gioachino Rossini presentó en un teatro su primera farsa muy probablemente no era consciente de que estaba dando un giro en las costumbres musicales de la época. Este nuevo título abriría de par en par las puertas al belcantismo que imperaría en la estética musical europea durante gran parte del siglo XIX. Este título, curioso dentro de la producción operística rossiniana y realmente importante en el contexto histórico de la ópera belcantista, no es otro que La cambiale di matrimonio, el título protagonista de la Gazzetta en esta ocasión.

“La cambiale di matrimonio” fue estrenada en el Teatro San Mosè de Venecia el 10 de noviembre de 1810. El libreto fue elaborado por el famoso Gaetano Rossi y fue tomado de una obra de similar título musicada por Carlo Coccia tres años antes. La denominación del libreto como “farsa comica” le viene como anillo al dedo atendiendo al hilarante desarrollo argumental de la obrita, que os contaré dentro de un momento. La partitura llamó la atención desde el mismo momento de los ensayos. La orquesta encargada de tocarla quedó extrañada al ver tal cúmulo de notas hasta tal punto que llegaron a afirmar que aquello era imposible tocarlo porque no se entendería absolutamente nada. No debe extrañarnos: las óperas italianas precedentes, si bien son de innegable factura (¿quién puede discutir la belleza de, por ejemplo, “Il matrimonio segreto” de Cimarosa?), no son tan densas desde el punto de vista orquestal. Sin embargo los ensayos siguieron adelante y finalmente la farsa fue estrenada, cosechando buenos resultados.

Pasemos pues al argumento. Nos encontramos en la casa londinense de Tobía Mill, hombre de negocios bastante bien económicamente. A los primeros que vemos son a Norton y a Clarina, contable y criada de Tobía. Estos dos personajes, además de trabajadores al servicio de Tobía son cotillas in extremis. Ambos comentan que la boda de Fanny, la hija del jefe, podría estar muy próxima, pero el cotilleo se interrumpe por la llegada del cascarrabias. Ambos se marchan de la habitación ya que el señor no llega de muy buen humor.

Efectivamente Tobía llega hecho una furia. Espera la llegada de un comerciante canadiense, con el cual ha acordado la boda con su hija (por supuesto sin pedirle opinión a la interesada, faltaría más). El hombre, presa de los nervios, intenta calcular la distancia entre América y Europa pero se hace un lío inconmensurable. Al final el hombre acaba desesperado y pierde los estribos cuando sus criados le interrumpen.

El caso es que Norton le hace llegar una carta que acaba de llegar: esa carta no es de otro que de Slook anunciando su próxima llegada. Ello alegra a Tobía y decide partir con sus criados para prepararle al americano un buen recibimiento.

En estas aparecen Fanny Mill acompañada de Edoardo Milfort, novio de la muchacha de lo cual, evidentemente, no tiene ni idea Tobía. Por el momento no le pueden decir nada a su padre ya que el hombre quiere para su hija a un hombre bien colocado y no a un simple trabajador. Así que, para disimular, Edoardo Milfort, con la complicidad de Norton, se decide hacer pasar por ayudante de este último. Así, mientras tanto, su presencia en la casa no dará lugar a sospechas.

De repente se escucha un sonido de carrozas: es Slook que llega del Canadá. El hombre aparece en escena vestido a la usanza de aquellos lugares, y como los canadienses parece ser que son muy cariñosos (demasiado), el hombre no duda en abrazar a toda persona que se pone en su camino. Las mujeres se alarman (no es muy normal que un extraño les suelte un abrazo que casi las exprime). Slook se percata de ello y pide perdón y se disculpa expresando que su “inocente libertad” les obliga a hacer esas cosas.

Marchan todos y se quedan en la habitación Fanny y Slook a solas. La muchacha, educada ella, le entrega a Slook la letra de cambio. Slook salta de alegría al ver que es la propia “novia” la que se lo entrega, pero también queda extrañado, ya que la mujer no suelta palabra. Slook piensa que las mujeres europeas son muy decentes y que por eso no habla la muchacha pero a continuación Fanny le pide que renuncie a la letra. Slook se queda extrañado y le pregunta las causas... pero Fanny no suelta ni prenda. “¿No os gusta el matrimonio?”... “Sí, pero...”... “¿Acaso soy un demonio?”... “No, pero...”. Ante conversación tan poco productiva, Slook acaba desesperado pero la muchacha sigue sin decir nada de nada.

De repente aparece el verdadero novio de la muchacha, Edoardo, el cual pasa directamente a la amenaza y le dice a Slook que o renuncia a letra o le saca los ojos. Slook se queda patidifuso y se marcha de allí corriendo. Norton y Clarina han observado toda la situación y les hace gracia. Clarina canta en este momento una arietta en la que nos muestra su apoyo hacia los dos jóvenes.

Se marchan todos y vuelve Slook al lugar, todavía aturdido por la situación. Al momento llega Tobía y le pregunta si todo va tal y como él prefiere y si le gusta la muchacha. Slook responde afirmativamente y le dice que le encanta su hija... pero... no la quiere... porque “c´è una gran dificoltà!”. Tobía sin indigna hasta tal punto que le reta a un duelo a muerte tirándole el guante al suelo. Slook, que de costumbres europeas no entiende, recoge el guante y le da las gracias por regalárselo, no sin extrañarse por el estrafalario comportamiento del londinense.

Tobía se marcha hecho una furia y llegan de nuevo Edoardo y Fanny. Slook los retiene y en ese momento cambia el titular de la letra de cambio: ahora es Edoardo Milfort. Fanny salta de alegría, le da las gracias efusivamente a Slook y comienza a cantar su aria en la que muestra lo feliz y contenta que está.

Se marchan todos y llega de nuevo Tobía, preparado para el duelo. Ya se alegra pensando en lo que va a disfrutar liquidando a Slook... pero... ¿y si lo matan a él? “Brutto caso” dice el hombre que ello sería. No obstante prefiere pensar en positivo, pero el hombre no está muy seguro. De inmediato llega Slook y al pobre Tobía comienza a entrarle el pánico. En realidad Slook no pretende hacerle nada... pero claro, eso Tobía no lo sabe...

Finalmente llegan todos los personajes. Edoardo le pide que antes de batirse en duelo lo mejor que podría hacer es pagarle la dote, no vaya a ser que muera y él se quede sin cobrar. Tobía queda indignadísimo y le entrega a Norton la letra para que la examine, pero Norton no ve ningún problema. Es ahora cuando Slook se lleva aparte a Tobia y le explica que Edoardo y Fanny están enamorados y que le parece una verdadera desfachatez que se atreva a comerciar con su propia hija. Tobía lo comprende, permite el matrimonio de los enamorados y hace las paces con Slook. Y en la alegría general culmina esta obrita.

Estamos ante una obra que, por razones obvias, no contiene ningún autopréstamo. Sin embargo podemos encontrar varias de sus piezas en óperas posteriores. Así, en L´equivoco stravagante, el final de el aria de Gamberotto del acto II (“Il mio germe, che di Pallade") es similar al final de el aria de entrada de Slook de “Cambiale” (“Grazie, grazie, troppo presto”). En algunos puntos del dúo entre Fanny y Slook en “La cambiale di matrimonio” (“Darei per sì bel fondo”) se asemejan a ciertas partes del cuarteto entre Ermanno, Ernestina, Buralicchio y Gamberotto en el acto II de “L´equivoco stravagante” (“Ti presento a un tempo istesso”). De igual manera, la entrada de Slook en “Cambiale” se asemeja a la de Buralicchio en “Equivoco” (“Ochietti miei vezzosi”). La obertura de ambos títulos se asemejan en ciertos puntos. En Il turco in Italia, la entrada de Prosdocimo (“Ho da fare un dramma buffo”) es muy parecida a la de Slook en “Cambiale” (“Grazie, grazie, troppo presto”). En Il barbiere di Siviglia, la parte de Rosina en su dúo con Figaro del acto I (“Dunque io sono”) guarda bastante similitud con el aria de Fanny de “La cambiale”(“Vorrei spiegar il giubilo”). Para terminar, la obertura de Adelaide di Borgogna está tomada de “La cambiale di matrimonio”.

Pasemos ahora a la versión que en esta ocasión os ofrezco. Se trata de la grabación, realizada a partir de la retransmisión en directo que Radio RAI3 y de excepcional sonido, de la primera función que tuvo lugar en el Festival Rossini de Pesaro el pasado 8 de agosto de 2006. Con esta serie de representaciones, esta farsa subía a los escenarios del Festival por tercera vez en sus 27 años de historia:



No es, ni de lejos, la mejor función que se ha dado de “La cambiale di matrimonio”, pero sí que es disfrutable. El cascarrabias Tobìa es tarea de un buen Paolo Bordogna, un cantante que tiene experiencia con el rol y le otorga la vis cómica que éste requiere. Su respuesta buffa en el rol de Slook lo encontramos en un correcto Fabio Maria Capitanucci, quizás un poco brusco en algunos pasajes (escúchese su presentación) pero de resultados globales buenos. Fanny Mill es tarea de Desirée Rancatore, que no encuentra ninguna dificultad con el papel y que corona su aria con un certero y bien colocado agudo. El joven tenor albanés Saimir Pirgu asume la parte del enamorado Edoardo. Estamos ante un rol sin pieza solista y que tiene su mejor momento en el dúo con Fanny. Cumple más que correctamente con su deber. Completan el reparto Fabio Maria Mirabelli como Norton y Maria Gortevskaya como Clarina. Umberto Benedetti Michelangeli se encarga de dirigir de manera rutinaria a la irregular Orchestra Haydn di Bolzano e Trento.

Y para terminar, aquí os dejo el enlace a la grabación. Que disfruteis de esta farsa, Gazzetistas:

CD único

1 comentario:

shahram shokoohi dijo...

Hola como esta amigos? yo se la tema es differente pero quise compartir con usted!excursiones en estambul