martes, 6 de febrero de 2007

Da Ponte se divierte

O al menos eso podemos sospechar tras escuchar el título que la Gazzetta os ofrece hoy. La página que hoy abrimos se va a encargar de recoger en sus líneas un entretenido pasticcio, es decir, una obra con música procedente de títulos ya compuestos con anterioridad a la redacción del libreto. Este pasticcio va a ser L´ape musicale.

Lorenzo da Ponte tuvo la idea de escribir un libreto destinado a ser musicado con piezas de los autores más en boga en el momento que le tocó vivir. Según los estudios realizados, existen tres versiones de dicho libreto, fechados en 1789, 1791 y 1792, cada uno diferente de los otros argumentalmente hablando. En esta ocasión nos vamos a centrar en el último de ellos, que utiliza como línea argumental un tema recurrente en bastantes óperas cómicas: el de la puesta en escena de una obra. Este pasticcio se desarrolla en una cafetería de Isles of Good Fortune, donde un grupo de artistas se dan cita. El empresario de la compañía no es otro que don Nibbio, que conversa con su poeta, Mongibello y con uno de sus cantantes, Narciso, sobre la próxima obra que van a llevar a escena. El poeta ha dado por título a la obra L´ape musicale ("La abeja musical"). Mongibello justifica el título: su idea es la de crear una obra que aúne lo más representativo de los más famosos compositores del momento. Dado que la abeja es un animal que va de flor en flor recolectando polen, considera la analogía muy oportuna, por lo que compara las flores con los compositores y a la abeja con él mismo (atendiendo a lo expuesto tenemos base para sospechar que Mongibello no es otro que el propio Da Ponte, que en alusión directa se introduce en la ópera). No tarda en llegar la prima donna de la compañía, Lucinda. Una vez reunidos todos, comienzan los ensayos, que trancurren satisfactoriamente. El pasticcio culmina con la alegría de don Nibbio, que ante los buenos resultados obtenidos anuncia que subirá al escenario en cuanto consiga el suficiente capital para financiarla. .

El pasticcio, con este argumento, fue estrenado en Nueva York en febrero de 1829 y fue musicado con obras procedentes de óperas de Gioachino Rossini, Wolfgang Amadeus Mozart, Antonio Salieri, Domenico Cimarosa y Nicola Zingarelli. Durante la década de los ochenta del recién culminado siglo XX, el libreto fue objeto de atención. Este interés propició su exhumación y, ante los númerosos huecos musicales existentes por el paso del tiempo y la falta de documentación, fue ordenado, completado y reelaborado.

¿Qué tal si vemos detenidamente las piezas que componen este pasticcio? Cuando se comenzó el trabajo de restauración de "L´ape musicale", la obra carecía de obertura. El problema se solucionó mediante la elaboración de un popurrí a base de sinfonías rossinianas. Así, la pieza que abre la ópera, de casi diez minutos de duración, está elaborada a partir de las oberturas de "Tancredi", "La Cenerentola", "Il barbiere di Siviglia", "Il turco in Italia", "Otello" y "Semiramide". Los diferentes fragmentos aparecen unidos con tal eficacia que el resultado final es plenamente coherente y llena de unidad. Para la introducción, Da Ponte acude a Rossini y a su "Il turco in Italia", utilizando el comienzo de dicha ópera como entrada para su pasticcio. Tras un recitativo, don Nibbio hace su presentación. Da Ponte opta en esta ocasión por Cimarosa y por su "Il matrimonio segreto", escogiendo el aria de entrada de don Geronimo para esta parte de la obra. Tras un nuevo recitativo, los encargados de la restauración del libreto optan por introducir en este punto la tempestad de la rossiniana "La pietra del paragone", si bien argumentalmente no se hace esencial su inclusión. Volvemos a fuentes dapontianas para la escena de entrada de Lucinda. Viene precedida por un coro, que el libretista toma de "Giulietta e Romeo" de Zingarelli. Para el aria opta por "La gazza ladra" de Rossini, y concretamente por la cavatina de presentación de Ninetta.

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Reunida ya toda la compañía, dan comienzo los ensayos. Mongibello se encarga de dar paso a los intérpretes de la compañía, y lo hace utilizando un canto procedente de "Axur, d´Ormus" de Antonio Salieri. Don Nibbio se divierte ante la ocurrencia de su poeta y representa su sorpresa mediante un pequeño fragmento del dúo entre Figaro y Almaviva de "Il barbiere di Siviglia" rossiniano. Lucinda y Narciso comienzan con el ensayo. Da Ponte les otorga para ello un fragmento del dúo entre Assur y Semiramide de la ópera homónima rossiniana, creando una divertida situación, ya que si bien la soprano no tiene inconvenientes para cantar su parte, el tenor halla todas las del mundo (recordemos que Assur es un rol para bajo noble). Don Nibbio se encarga de solucionar este pequeño incidente. Para ello, Da Ponte le otorga el aria de entrada del Conde Robinson, acudiendo pues de nuevo a "Il matrimonio segreto" de Cimarosa. Calmados los ánimos, el compositor titular de la compañía, don Canario, toma parte en el ensayo. La reconstrucción del libreto le otorga el aria de entrada de Tamino, de la mozartiana "Die zauberflöte". La compañía se queda ensimismada ante las dotes musicales de don Canario. A continuación, Lucinda y Narciso vuelven a tomar partido. Parece ser que el tenor ha solucionado sus problemas de tesitura con el dúo de Semiramide y ambos vuelven a cantarlo. Esta vez Narciso no halla en la partitura notas graves a las que su voz no tenga acceso, por lo que canta su parte satisfactoriamente. Don Nibbio pide entonces a Mongibello que vuelva a cantar algo. Esta vez Da Ponte le otorga a su alter ego la cavatina de presentación de Almaviva de "Il barbiere di Siviglia" de Rossini. El empresario queda plenamente satisfecho con su interpretación. La reconstrucción del libreto le otorga a don Nibbio una réplica musical y lo hace acudiendo al aria de Pacuvio de "La pietra del paragone" rossiniana. La reconstrucción vuelve a intervenir en la acción y le otorga a Lucinda una nueva intervención, esta vez procedente de "Il turco in Italia", de nuevo de Rossini. Poeta y empresario no pueden evitar disfrutar de su alegría y lo demuestran mediante el dúo de Gamberotto y Buralicchio de "L´equivoco stravagante" del pesarense. A continuación debería haber un nuevo ensayo de Narciso, pero puesto que no se conoce las intenciones de Da Ponte para dicha aria, se opta por otorgarle la cavatina de Lindoro de "L´italiana in Algeri", de nuevo obra del Cisne. El pasticcio culmina con el ensayo del rondó final por parte de Lucinda, para el cual se acude por última vez al compositor de Pesaro, usando el celebérrimo "Nacqui all´affanno" de "La Cenerentola".
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El registro que os ofrezco es precisamente la presentación del trabajo de reconstrucción y reelaboración de la obra de Da Ponte, en la grabación que la discográfica Nuova Era realizó de la representación celebrada en el Teatro La Fenice de Venecia en 1990:

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Dicha presentación contó con cinco voces puramente belcantistas. Así, los roles buffos de don Nibbio y Mongibello son defendidos por dos cantantes de categoría como son Enzo Dara y Bruno De Simone, ambos habituadísimos al repertorio incluido en este pasticcio. De ello da buena muestra sus prestaciones, literalmente magníficas. Narciso y Lucinda son tarea de William Matteuzzi y Adelina Scarabelli. El primero, tenor contraltino rossiniano de aúpa; la segunda, notable soprano de carrera discográfica no muy extensa pero de gran desparpajo sobre el escenario (su Despina es excepcional). Finalmente el rol de don Canario es tarea de Maurizio Comencini, que canta con gran gusto y elegancia. Vittorio Parisi conduce con eficacia la Orquesta y Coro del Teatro La Fenice de Venecia. .
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Aqui os dejo los enlaces de esta originalísima obra. A disfrutarla, Gazzetistas:

CD1
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1 comentario:

shahram shokoohi dijo...

Hola como esta amigos? yo se la tema es differente pero quise compartir con usted!excursiones en estambul