lunes, 1 de octubre de 2007

Una furtiva lagrima...

Antes de comenzar, un pequeño aviso: los enlaces del Otello rossiniano con Von Bothmer y Zapata ya están de nuevo publicados, así que si os interesa la grabación la podeis encontrar en la anterior entrada.

Bueno, pues tras este breve apunte, vamos a lío. Hay obras que saben resistir estoicamente el paso del tiempo. Y no sólo lo resisten con dignidad, sino que también lo hacen con orgullo. Lo cierto es que de no muchos títulos se puede decir que pueden encontrarse grabaciones referenciales tanto hace cincuenta años como en la actualidad. Nuestra obra protagonista de hoy es una de las que puede presumir de ello. Me estoy refiriendo a L´elisir d´amore, una de las óperas buffas más famosas de todo el repertorio operístico salida de la grandiosa pluma de ese compositor bergamasco que fue Gaetano Donizetti.

Y es que "L´elisir" tuvo el sino a su favor desde el mismo momento de su estreno. Aquel 12 de mayo de 1832, el Teatro della Cannobiana de Milán fue testigo de una premiere apoteósica. Donizetti pudo gozar de lo lindo ante las multitudinarias aclamaciones dirigidas a su persona tras los finales de acto. Como guinda del pastel, la crítica se encargó de difundir en la prensa el tremendo éxito cosechado por este nuevo título. Y a partir de ahí, la inmortalidad de una ópera predestinada a no abandonar los escenarios. Algo tuvo que ver el magnífico libreto que firmó Felice Romani, basado en uno anterior titulado "Le Philtre", obra de Eugene Scribe.

Aunque estamos ante un título celebérrimo, no estará de más recordar su argumento, que os ofrezco con la cortesía de Intermezzo, web del ya mencionado en el blog Rafael Torregrosa.

Primer acto. La rica y bella Adina se mofa de los tímidos intentos de Nemorino, que está enamorado de ella, y prefiere leer en voz alta la historia de Tristán e Isolda. Los aldeanos que la escuchan desearían poseer un elixir de amor como el de Tristán. Belcore, un sargento que está al frente de un destacamento, entra en escena y requiebra a Adina, con la desesperación de Nemorino.

Una trompeta entre bastidores anuncia la llegada de un carro dorado; sobre él viene el Doctor Dulcamara, un charlatán que proclama elocuentemente sus mercancía: "Udite, o rustici". Los lugareños quedan impresionados. Cuando Nemorino pregunta por el "elixir que conquistó a la reina Isolda", Dulcamara afirma que él lo tiene y le entrega una botella que no contiene sino vino de Burdeos, al mismo tiempo que confiesa que nunca vio a nadie tan simple.

Nemorino bebe el vino de la botella y canta feliz pensando que pronto conquistará el amor de Adina con aquella poción mágica que se supone hará su efecto pasadas veinticuatro horas. Ensimismado en ello no hace caso a Adina, que entra en escena, lo que, por supuesto, extraña a la chica, que comienza a poner interés en Nemorino.

Belcore recibe la orden de partir con su destacamento, y pide a Adina que se case con él ese mismo día, petición a la que ella aparenta acceder para dar celos a Nemorino. Éste se llena de desesperación, al pensar que el elixir no hará su efecto hasta el día siguiente y ya será demasiado tarde. Suplica entonces a Adina que retrase la boda un día, pero ella rehusa y, mientras todo el pueblo piensa alegremente en la celebración, Nemorino siente que se han esfumado todas sus esperanzas. Finaliza así el primer acto.

Comienza el segundo acto. En la granja de Adina todo está preparado para la boda. Después de un alegre coro, Dulcamara presenta la última canción llegada de Venecia, una barcarola que trata de una bella joven sin fortuna que rechaza las pretensiones de un anciano senador. La cantan Dulcamara y Adina, entre el aplauso de los presentes: "Io son ricco, e tu sei bella".

Los invitados salen para presenciar la firma del contrato matrimonial, dejando a Dulcamara, que está acabando de comer. Entra Nemorino y Dulcamara le ofrece otra botella de "elixir" que hará su efecto inmediatamente. Mientras tanto, Adina ha retrasado la firma del contrato. Nemorino, para conseguir el dinero necesario para pagar la nueva botella, se alista en el regimiento de Belcore, quien ha entrado de nuevo, y ambos cantan un dueto: "Venti scudi".

Otra vez en la plaza del pueblo. Giannetta cuenta a los lugareños que el tío de Nemorino ha muerto, dejándole heredero de una gran fortuna, aunque Nemorino todavía no sabe nada de ello. Ahora las muchachas colman de atenciones a Nemorino, y él lo atribuye a los efectos del "elixir". Adina, por su parte, se emociona al saber que Nemorino se ha alistado por su culpa, en tanto que éste, gozoso con su nueva situación, se marcha con las muchachas. Dulcamara le confiesa a Adina que ha vendido a Nemorino un elixir de amor, pero ésta dice, y Dulcamara está de acuerdo, que ella posee un elixir más poderoso: el de su belleza.

Sale de nuevo a escena Nemorino, que ha notado un evidente cambio en la actitud de Adina hacia él, y su amor surge impetuoso: "Una furtiva lacrima". Regresa Adina, que ha rescatado el compromiso de Nemorino con el ejército, le entrega el documento y declara que también está enamorada de él.

Belcore, que vuelve con los soldados, se encuentra con la nueva situación, pero se consuela pronto pensando que el mundo está lleno de mujeres jóvenes. Dulcamara, entretanto, hace un negocio redondo con el elixir, que no sólo ha traído amor, sino también dinero. Los felices lugareños muestran su entusiasta agradecimiento a Dulcamara, que se marcha en su carro dorado, con lo que la ópera concluye.

Y tras la explicación de rigor, vamos con la grabación que en esta ocasión os ofrezco. Se trata de la función celebrada en el Teatro Villamarta de Jerez el 29 de abril de 2004 a cargo de un reparto en el que veteranía y juventud se unen para dar una representación muy disfrutable:




Vamos con la ficha de reparto:

Adina: Mariola Cantarero
Nemorino: Ismael Jordi
Belcore: Marco Moncloa
Dulcamara: Carlos Chausson
Giannetta: Leticia Rodríguez

Orquesta Filarmónica de Málaga
Coro del Teatro Villamarta de Jerez · Francesc Bonnin

La gran triunfadora de la representación fue Mariola Cantarero, extraordinaria Adina que hace que el respetable se venga abajo tras su aria conclusiva. Muy buen ejemplo de como cantar un papel como el que nos ocupa. Ismael Jordi hace lo propio con Nemorino: tuve la suerte de verle en directo en unas funciones de Málaga y os puedo asegurar que su actuación vocal va de la mano de su actuación dramática. Su "Una furtiva lagrima" es realmente deliciosa. No todo lo bien deseable resultó el Dulcamara de Carlos Chausson, pero una afección vocal hizo que no rindiera al 100%. Infravalorado en España, sin dudas Chausson merece mayores compromisos en teatros de mayor envergadura. Bien Marco Moncloa como Belcore y muy bien Leticia Rodríguez en el poco agraciado rol de Giannetta. Correcta orquesta y coro a cargo de Francesc Bonnin.

Y para terminar, aqui os dejo los enlaces. Se trata de una grabación realizada en el propio teatro, aunque su sonido es bueno. Va editada y fragmentada en pistas, como viene siendo costumbre:

CD1
CD2

A disfrutarla.

5 comentarios:

Onegin65 dijo...

Gracias, a Cantarero la he visto en Norina pero ni vista ni oida en Adina.

Agatarco dijo...

muy buena version! es del 2007?

Agatarco dijo...

no 2004 ya lo vi bien sorry!

Anónimo dijo...

Estuve, ¡cuánto disfruté!

shahram shokoohi dijo...

Hola como esta amigos? yo se la tema es differente pero quise compartir con usted!excursiones en estambul